Cirilo Corazón

EMBLEMA DE NUESTRA HISTORIA

Hugo Cirilo Mémoli


Debutó en primera en 1968. Rápidamente entró en el corazón de la gente por su garra y su temperamento. Jugaba como marcador central o lateral derecho y hasta se dio el gusto de ponerse el buzo de arquero y atajar un penal.
El Gringo es el símbolo y la figura más grande de la historia de Independiente Rivadavia por dejar todo en la cancha, como lo exige la gente. No necesitó de sutilezas ni de calidad para construir grandes hazañas con la divisa azul en la Liga Mendocina y en los Torneos Nacionales de AFA.
También jugó en Deportivo Guaymallén, Gimnasia y Esgrima, Olimpo de Bahía Blanca, Platense y River Plate.
Murió el 16 de abril de 2006, a los 55 años, a raíz de un edema pulmonar.




La siguiente es una recopilación de notas sobre el Gringo Mémoli publicadas en libros, revistas, diarios, blogs y paginas de internet:



Diario Los Andes 

HUGO MÉMOLI Y SU RETORNO AL PARQUE


Hugo Cirilo Mémoli siempre fue hincha de Independiente Rivadavia. Desde chico, desde pibe, desde la época de los pantalones cortos y los "picados" en la vereda. Mémoli, allá en la sexta sección, donde nació y todavía vive, creció con el "azul" en la boca. Salió hincha de Independiente por tradición familiar y, como la mayoría de los pibes del barrio, fue a Los Azules del Parque, a una sexta división, donde empezó a jugar cuando todavía no tenía doce años de edad.
Así pasó su adolescencia. Con la ilusión de llegar por un lado, con el deseo de triunfar, con la ambición de vestir algún día la camiseta de Independiente Rivadavia en primera división. Por el otro lado lo libros, porque sus padres querían que él estudiara, para que se formara en la vida y se integrara sin problemas a la sociedad con un estudio que alimentara su cultura y preparación. Y llegó hasta el cuarto año del bachillerato, en el Instituto "Juan Agustín Mazza", después de haber pasado también por el Colegio Nacional "Agustín Álvarez".
Era bueno para el fútbol, todos lo decían cuando lo veían jugar. Va a triunfar. Tiene condiciones. Ese chico tiene pasta. Va a ser el futuro número 4 de Los Azules. Esos y otros comentarios se escucharon muchas veces, después de que los que lo veían jugar salían entusiasmados por su juego. Y era cierto, andaba bien. Se comía la cancha el pibe Mémoli en las inferiores de Independiente Rivadavia.


A Guaymallén

Pero el destino, su destino, le tenía reservada una amarga sorpresa. A principio de este año lo prestaron a Guaymallén, lo cedieron por un año. A Hugo Cirilo Mémoli eso le pareció imposible. No lo podía creer. Él, justamente él, tenía que alejarse de Los Azules cuando le estaba tomando el gusto a la primera, cuando se estaba afianzando en su puesto. Y a nuestro lado, en esta nota, cuando lo invitamos a nuestra redacción para que nos contara su pequeña historia, Mémoli lo recuerda.
-Yo siempre fui hincha de Independiente. Me dolió mucho, me costó admitir que tenía que pasar a otro club. Esa ha sido mi mayor tristeza en la vida. Cuando me dijeron tenía ganas de largarme a llorar, por la amargura, por la desilusión. Yo soñaba con triunfar en Los Azules y pensé que el fútbol se terminaba para mi. Y ahora, después de todo este año que pasó, pienso de otra forma, veo las cosas de otra manera. No me voy a olvidar nunca de la camiseta de Guaymallén. Yo he vuelto a Independiente porque soy jugador de Los Azules, y porque estaba a préstamo en Los Italianos. Pero me alejo con muchos recuerdos, con la amistad que me dieron Mac Cormick, Sartorio, Preto, Martel, Robles, Ponce. Con los consejos de Tito Ortiz, que me ayudó mucho al principio, cuando yo estaba desmoralizado y sin ganas de jugar. Por eso les digo que siempre me voy a acordar de Guaymallén, porque me trataron como a un señor y porque en ese club todos me ayudaron a triunfar.


Apenas 19 años   

Mémoli apenas si levanta los ojos del piso. Tiene una mirada mansa y todas sus palabras encierran también un aire de inocencia. Tiene apenas 19 años y ahora ha regresado al Parque, a su hogar futbolístico. Ahora podrá jugar, otra vez, con la camiseta de Independiente, el equipo de sus amores y de sus grandes simpatías desde la época de la infancia. Nos sigue contando.
-Voy a seguir estudiando. Quiero recibirme de profesor de educación física. Me gusta mucho el deporte y quiero aprender para después enseñar. En Guaymallén anduve bien. Me dieron confianza para jugar y mi mayor alegría fue el segundo puesto que obtuvimos en el reclasificación. Yo marco a muerte y también me gusta proyectarme. El mejor técnico que tuve fue Gregorio Garín, en las divisiones inferiores de Independiente. También Tito Ortiz en Guaymallén, me enseñó muchas cosas. Yo me inicié en una Sexta A en el 66, junto con Spitalieri, Garro, Pregrasso y otros. El año pasado jugué en el seleccionado juvenil con Camargo (arquero de Palmira), León, Guayama, etc. Vuelvo con mucha fe a Los Azules y no me voy a olvidar nunca de lo bien que me trataron en Guaymallén. Y quiero que digan que Guaymallén ya tiene un hincha más. Ese soy yo.
Esa es la corta historia de Hugo Cirilo Mémoli. Un jugador que está llamado a triunfar en el fútbol mendocino. Tiene condiciones. Lo demostró este año. Su historia recién ha comenzado. Tiene nada más que 19 años y el camino a recorrer es amplio y venturoso. Esta contento porque volvió al Parque, pero no se va a olvidar nunca de Guaymallén.





Revista/Libro, publicación de 1988
75 ANIVERSARIO DEL CLUB INDEPENDIENTE RIVADAVIA

El Gringo era todo ardor. Se tragaba la cancha. Era capaz de tirarse de cabeza para cortar un avance contrario. 
Jugaba con el alma, con el corazón. Era, ademas, muy cierto lo que entonces decían los plateístas "Azules"; "Es más hincha que jugador". Iba de un área a otra con un despliegue increíble. Le sobraba sangre y ponía todo lo que hay que poner cuando se defiende una camiseta muy querida. Cierta vez fue al arco, por expulsión del arquero titular, y atajó un penal contra Andes Talleres. Entonces corrió enloquecido hacia su rugiente y de rodillas besó la casaca que le habían colocado. Así era el "Cirilo", un ejemplo de esfuerzo y de tesón.



EL MEJOR JUGADOR
MÉMOLI, EL LEÓN AZUL 

El Gringo está dentro de la cancha con la casaca Azul, pero sigue actuando como el que está en la tribuna. Hugo Cirilo Mémoli, identificado desde niño con los colores de Independiente Rivadavia, se entrega en forma íntegra a su equipo. Pareciera que cada actuación suya tiene una dedicatoria especial para esa gente que se ubica allí, en la popular. Esa que mira con los brazos en alto cada vez que la Lepra marca un tanto.
Para Mémoli el jugar en Independiente Rivadavia representa vivir totalmente su condición de fanático Azul. Ahora lo hace con más pulcritud. Pero siempre defendiendo con esa tenacidad implacable que lo hizo famoso.
La experiencia, los años en primera división, su permanencia en River Plate, algunos torneos nacionales, moldearon bastante al rústico jugador que solamente sabía marcar. El Cirilo aprendió mucho y lo demuestra cada vez más, especialmente en su nueva función, la de primer marcador central.
Y ahora, ese "león" de sangre azul tiene otro motivo más de satisfacción, porque se convirtió en el mejor jugador de la segunda rueda para LOS ANDES con el excelente promedio de 8. Su puntaje, fue realmente significativo, lo que demuestra su evidente superación y su imagen de más jugador. Ahora, están sus palabras, en este momento tan feliz que le brinda el fútbol.
-Realmente soy consciente de que he logrado un buen nivel en la defensa de mi equipo. Ser el mejor es un premio muy importante, que me llena de lógica satisfacción. Un orgullo que sabré capitalizar, para mejorar aún más en el futuro. Siempre he creído en mis condiciones y ahora pienso que he mejorado en muchos aspectos, principalmente que tengo más serenidad, más tranquilidad. Me siento muy cómodo al lado de Domínguez, que es un jugador de enorme experiencia y que está técnicamente dotado para ser la figura en el fútbol mendocino. Incluso toda la línea de cuatro fue importante para el equipo en esta segunda rueda. Fecha a fecha mejoró también el conjunto en todas sus líneas y así llegamos a esta hermosa primera posición que compartimos con Gimnasia y Esgrima.
Mémoli también es muy optimista sobre su futuro futbolístico. Como se sabe está en los planes de Atlético San Martín, como refuerzo para el nacional.
-Jugar el nacional es la meta de todo futbolista. Agradezco a San Martín que se haya fijado en mí y cuando pueda lucir los colores Albirrojos me brindaré al máximo para no defraudarlos. Trataré de aportar la experiencia que he recogido en los muchos años que llevo en la primera división. Alguna vez tuve un desaliento, cuando no se concretó mi pase a River Plate pero eso lo superé con el tiempo. Volviendo a Independiente pienso que hemos formado un grupo humano muy unido, muy sólido.
Confío en que en la tercera rueda sigamos así. para brindar nuevas satisfacciones a nuestra numerosa hinchada-.


Diario Los Andes, 1973.

              

-9 DE JULIO DE 1975-
LA ATAJADA QUE QUEDÓ EN LA HISTORIA 

El Gringo contuvo un penal que ejecutó Roque Cruz, de Andes Talleres, el 9 de julio de 1975. Fue triunfo de los Azules por 2 a 0 con goles de Oscar Palavecino.


"La jugada cumbre de Hugo Cirilo Mémoli, que ayer tuvo una actuación realmente estupenda. A raíz de la expulsión de Garín, cuando Independiente ganaba dos a cero, Mémoli ocupó la valla y atajó el penal que ejecutó Cruz. Aquí está la sensacional atajada de Hugo Mémoli". 
Diario Los Andes, 10 de julio de 1975.


Tras golear a Huracán Las Heras, llegaría un partido histórico para Independiente y quien se llevaría los laureles sería Hugo Cirilo Mémoli. Los Azules ganaban como visitantes con dos goles de Palavecino, cuando a cinco minutos del final el árbitro, Antonio Da Dalt, sancionó un penal a favor del equipo local y expulsó al arquero Ernesto Garín. El Gringo se calzó el buzo para convertirse en leyenda. Remató Roque Carlos Cruz y contuvo el defensor/arquero, quien fue ovacionado y llevado en andas al finalizar el partido.


-SÍNTESIS DEL PARTIDO-

Andes Talleres: 

Francisco Gavaci (c), Daniel Giuberti, Jorge Cattáneo, Miguel Mulet y José Perícoli, Roque Cruz, Roberto Orrego (Mario Basso) y Juan Santana, Carlos Quiroga, Anibal Deiber y Ramón López. 

DT Orlando Vicente Garro.

Independiente Rivadavia:

Ernesto Garín, Hugo Mémoli (c), Roberto Rodríguez, Pedro Sartirana y Félix Piña (Héctor Bolognesi), Dante Garro, Eduardo Felipe Velásquez y Tomas Felipe Carlovich, Oscar Palavecino, Felipe Moreno y Eusebio Ibáñez (Orlando Oros).

DT Miguel Ángel Converti.

Goles 35' y 40' Palavecino (el segundo de penal).

Árbitro: Antonio Da Dalt

Líneas: Francisco Labayén y Luis Termini
Partido Preliminar Talleres 3 Independiente 6
Recaudación 65.165
Fecha: 9 de julio de 1975



fernandobluemontana.blogspot.com.ar
GRINGO MEMORABLE, GRINGO MÉMOLI 

Se entregó al reposo como rara vez lo había hecho en la cancha y en la vida. Ese fatigado corazón que tantas veces latió con la de piqué azul encima, esta vez se tomó un descanso. Fue el domingo 16 de abril de 2006.
Dicen que era un gringo en el sentido más cabal. Visceral y testarudo hasta las últimas consecuencias, capaz de trabar pelotas de las llamadas imposibles.Que se agrandaba con el aliento de sus pares de tribunas y con las puteadas ajenas para llegar hasta el área rival y castigar con centros destinados a delanteros llamados Palavecino, Secundino Benítez o Eusebio Ibáñez.
Quien escribe esto, tiene imágenes difusas de aquellos ricos tiempos futbolísticos que fueron los setenta. Pero tiene grabada a fuego aquellas apiladas de ese diabólico ensortijado, que parecía tener tres pulmones. Hugo Cirilo Mémoli fue azul desde pendejito. Quedó prendado por ser de un barrio leproso y al calor de su barra de amigos que también se haría azul.
"Nosotros jugábamos a la pelota en la Arístides Villanueva y el Gringo, que era el más chiquito nos iba a buscar la pelota cuando se nos iba lejos”, contó alguna vez el Pocho Sosa, uno de sus amigos de siempre.
El tiempo de jugador arrancó en las inferiores de Independiente, claro que su debut en Primera División fue en Deportivo Guaymallén. “Lo mandaron a préstamo allá para que se fogueara. Volvió hecho al club y desde allí jugó hasta el 82”, cuenta Antonio Segundo Vergara, su amigo desde siempre.
“Una vez jugábamos contra Gimnasia. Él tenía muy en claro que lo iban a insultar y preparó una trampita para que dejaran de hostigarlo. Apenas entramos a la cancha empezaron a gritarle: “Burro, burro”. Entonces se levantó la camiseta azul y mostró que debajo tenía la de Gimnasia. Ahí empezaron a cantarle : “Mé-mo-li”. Era fanático de Independiente, pero ese día él les jugó una bromita.
El Gringo vivió sus años más felices como futbolista junto a la Lepra. Se bancaba a gusto que lo tomaran como referencia por aquellos que lo amaban y los que lo odiaban. Sin embargo, esa fama de villano dentro de la cancha no condescendía con su forma de ser fuera de ella.
Pero en el campo de juego hacía de las suyas. Como una vez contra Talleres que a la Lepra le echaron a su arquero y sin cambios posibles Mémoli se puso la número 1. Como en los cuentos de hadas ese "Había una vez", no podía terminar mejor. El Gringo le puso el pecho y las manos a la situación y se atajó el penal.
Domingo, 17 de abril de 2011
Letras deportivas
http://fernandobluemontana.blogspot.com.ar/2011/04/gringo-memorable-gringo-memoli.html



HUGO CIRILO MÉMOLI
SÍMBOLO DE LA LEPRA 

Falleció ayer, a los 55 años, el recordado defensor que se inició en Guaymallén, fue ídolo en Independiente y también aportó su temperamento en Gimnasia de Mendoza, Platense y River.
El “Gringo” Mémoli partió dejando una marca a fuego en todos los que cultivaron su amistad, en sus rivales y en la tribuna. A los 55 años, quien fuera uno de los máximos símbolos de Independiente Rivadavia en toda su historia, fue vencido por un edema pulmonar.
Se inició en las inferiores de la Lepra, después pasó a Guaymallén en el ’69 y volvió al Parque en el ’71. Allí jugó con otros jugadores emblemáticos como Antonio “El Cura” Vergara -su gran amigo- Héctor Cabaleiro, Roberto “Taca” Chavero, Carlos Secundino Benítez y Juan Víctor Guzmán. Jugó los viejos torneos nacionales con la Lepra y Gimnasia, marcando la punta derecha pero también como defensor central. Famoso por su garra y temperamento, también jugó en River y Platense.

Ángel Rosales Periodista deportivo y amigo: 
“Es un golpe muy fuerte para todos”
Para mí era como un hermano; así como se entregaba por la camiseta, lo hacía con los amigos, afable, generoso, dispuesto, noble. Un día, en Talleres, le cobran un penal a Independiente y le expulsan al arquero. El Gringo pide la camiseta para atajar y tapa el penal. Estaba como loco de contento, tiró la pelota a la calle Minuzzi y dio media vuelta olímpica.

Enrique Juan Reggi Compañero en Independiente ’79: 
“Era un caudillo de sangre azul”
Era una gran persona, un caudillo, un hombre de sangre azul que siempre llevó la camiseta de Independiente en su corazón. Adentro de la cancha dejaba la vida, la sangre, el sudor, igual en todos los equipos en que jugó. Fue uno de los jugadores referentes en toda la historia de Independiente. Se fue un amigo, es lamentable y doloroso.

Víctor Legrotaglie Compañero en Gimnasia y la Lepra: “Ponía todo en la cancha y afuera”
Todo lo que se refiera al “Gringo” hay que escribirlo con mayúsculas. Fue un tipo fenomenal, bárbaro, correcto. Me afecta mucho porque siempre estaba al lado de todos los que lo necesitaran, sonriente y gentil, incluso en las últimas épocas, donde sobrellevaba con entereza su enfermedad. Los huevos que ponía en la cancha también los ponía afuera.

Diario Los Andes
lunes, 17 de abril de 2006



GRACIAS GRINGO POR DEJAR LA VIDA EN CADA PARTIDO



ÍDOLO LEPROSO!

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